Los Nahuales de la colonia Francisco I. Madero en Tulancingo Hidalgo

Hay algunas leyendas que revelan el carácter racista de la sociedad que las engendra. Como esta leyenda tradicional de Tulancingo.

Cuando los españoles llegaron a esta región, crearon esta ciudad, la construyeron sobre lo que fueron barrios de la antigua Tulancingo. La primera capilla de nuestra ciudad fue “La Expiración”, construida sobre un templo prehispánico, a escasos metros de lo que después sería El Panteón San Miguel (al que por cierto bautizaron con el nombre de la persona que lo donó)

La ciudad que construyeron los españoles fue a la usanza europea, es decir, con un centro geográfico que constaba del templo católico viendo hacia el poniente, el centro politico-civil a la derecha, viendo hacia el norte, y la plaza en medio de los dos poderes. Con cordel trazaron las calles a manera de cuadrados, con calles en medio. En el caso de Tulancingo, la Corona española, lo nombró Pueblo de blancos, es decir, no podían pernoctar dentro de la ciudad los indígenas. Esto se hizo con la finalidad de que no se diera el mestizaje. ¿Qué hacían entonces los indígenas que trabajaban en las casas, ranchos o haciendas de Tulancingo? Vivían afuera de la ciudad. En ese momento las orillas de la ciudad llegaban a lo que actualmente es 21 de marzo, Bravo, Luís Ponce y Morelos, así que los nativos hicieron sus casas en las faldas del Cerro del Tezontle (ahora Colonia Francisco I. Madero), que en ese entonces no formaban parte de la ciudad.

De allí que la gente comenzara a diferenciarse por el lugar donde vivían (situación que hasta la fecha se vive). Obviamente, la cultura prehispánica sobrevivió y la gente que vivía en el Cerro del Tezontle, seguía con sus prácticas religiosas. La medicina prehispanica era muchas veces mas eficaz que la española y eso contribuía a que las sabias mujeres receptoras de la tradicional herbolaria, recibieran el nombre de brujas y en el caso de los hombres nahuales. Quizá como rebeldía en contra del Status Quo o simplemente como reminiscencia, en la Colonia Francisco I. Madero los habitantes se jactaban de ser nahuales en tiempos que los pandilleros no existían. Y la gente que habitaba en el Centro no se atrevía a andar por esos lugares por miedo a encontrarse con un nahual, cosa que era muy fácil pues la creencia decía que los nahuales eran perros o burros y esos animales abundaban en las calles del Cerro del Tezontle. Las cruces pintadas de cal eran un aviso de que un nahual rondaba por esos lugares. Durante mucho tiempo a la gente de la actual Francisco I. Madero se les llamó despectivamente “los nahuales”. Lo curioso es que hasta la fecha, gente del año 2007 dice ser nahual o tiempero ( que maneja los fenómenos climáticos, como la lluvia) y casi todos viven en ahí mismo. Hasta hace unos años, en el cruce de la calle 16 de Septiembre y Avenida del Trabajo había cruces de cal para espantar a los nahuales que todavía viven en la Colonia Francisco I. Madero.

VIDEO EXPLICATIVO DEL MITO O LEYENDA DE LOS NAHUALES

Fuente: tulancingo.gob.mx

About The Author

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *