120 años de Ferrocarril en Tulancingo

En el año 2013 se celebraron 120 años de que el ferrocarril llegó a nuestra ciudad. Fue en 1893 que Tulancingo vio pasar por primera vez un ferrocarril, y llegar al edificio que Gabriel Mancera había construido para tal fin, en lo que hoy conocemos como Museo de Datos históricos. Era un ferrocarril diferente al que conoceríamos después, no tenía una locomotora tan grande, era de más bien inglesa, la vía era angosta y afuera había otros ramales que llevaban hasta el centro de la ciudad, como se aprecia en la fotografía. Esta fotografía es de la calle 1º de Mayo esquina con Cuauhtémoc y lo que se ven en medio es un ramal de vía angosta por el que pasaban los tranvías jalados por mulas, llegaban al centro pues distribuían las mercancías procedentes de la estación del ferrocarril.

El ferrocarril era visto a finales del siglo XIX y principios del XX como signo de prosperidad, es por ello que el Presidente Díaz se esforzó porque en México hubiera ferrocarril aunque no había dinero y para ello utilizó las concesiones, mismas que sólo pudieron ser adquiridas por compañías extranjeras. Todas excepto una: El ferrocarril Hidalgo, orgullosamente propiedad del único mexicano que pudo adquirir una concesión: Don Gabriel Mancera (1839-1926), el más distinguido empresario ferrocarrilero mexicano, además de político cuya familia era la propietaria de las principales minas de El Chico, Don Gabriel fue un gran filántropo que se caracterizaba por emplear solo personal mexicano y construir escuelas y hospitales, era además hidalguense.

A partir de 1893 el Ferrocarril de Hidalgo se conectó con la estación Irolo del Ferrocarril Mexicano en la ruta México-Veracruz, posteriormente tendría comunicación con la Cd. de México, hacia Tulancingo y la sierra norte de

Puebla. Su intención era llegar hasta Tuxpan.

El ferrocarril Hidalgo abastecía en Ventoquipa a la fábrica Santiago Textil y en Tulancingo a todos los demás centros textiles. Este auge se vio ensombrecido por el movimiento revolucionario iniciado en 1910: el servicio ferroviario sufría interrupciones, las importaciones y las ventas disminuían, y los créditos se suspendían. Si bien fue una época de crisis a la que no todas las empresas sobrevivieron, la actividad textil de reforzó en el periodo posrevolucionario.

El ferrocarril Hidalgo fue vendido a un grupo norteamericano en 1906, posteriormente se integraría como una división dentro de los Ferrocarriles

Nacionales de México. El afán de llegar a la costa del golfo no se consiguió.

En 1917 se inauguró la tercera estación del tren en Tulancingo, perteneciente ya al Ferrocarril Central, que había adquirido también la ruta construida por Richard Honey y que llegaba hasta las ferrerías otrora propiedad de este inglés. En esa época costaba $3,80 viajar de Tulancingo a la ciudad de México en primera clase.

Es digno de conmemoración, es decir de recordar con alegría un hecho histórico, el 120 aniversario de la llegada del Ferrocarril a nuestra ciudad.

Por Lorenia Lira

About The Author

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *